Los niños (Parte 3)

Este blog finaliza una pequeña serie sobre las relaciones que se forman con los niños siendo Au Pair, siendo los niños un pilar del programa habrá más blogs en el futuro sobre ellos.

Para definir lo que se siente por los niños durante toda la experiencia, solo podría decirlo de una manera: de amores y odios. Hay días donde los vas a amar, donde vas a apreciar cada minuto, cada risa, cada juego, en fin, pero habrá días donde quieras desaparecer, dejarlos y nunca más volverlos a ver.

Son niños, entenderlos no es sencillo, desde algunos que todavía no hablan porque son muy pequeños (aunque ya la ley no permite cuidarlos, hablaremos en el futuro de ello) hasta algunos que simplemente no te van a querer hablar a ti específicamente, hay un espectro enorme de que “tipo” de niños vas a cuidar y aunque es imposible “clasificarlos”, porque cada niño es un universo diferente, muchos tienen demasiado en común.

Tendrán rabietas insoportables, yo he visto niños llorar por más de 20 minutos por cosas que nos parecen muy simples como un color que hace falta en su cartuchera, y digo que nos parecen porque, aunque sí, son muy simples y algo ridículas, para los niños son muy importantes. Habrá momentos en que los juzgues y pienses que están locos, pero es porque a veces olvidamos que son muy pequeños, en mi caso como Au Pair he cuidado niños entre los 2 y 6 años, y muchas veces he querido dejarlos tirados porque tienen actitudes que a mi parecer son imposibles, pero luego recuerdo que son unos bebés, que están descubriendo el mundo, los límites y la diferencia entre el bien y el mal, y qué también como yo responda a sus rabietas voy a influir en su forma de actuar.

Pero un día te van a hacer un dibujo, te van a decir que te quieren o simplemente van a tener un gesto de cariño que no esperas y ese día, vas a entender porque vale la pena todo lo demás. No puedes esperar que te quieran y te reconozcan como parte de su entorno en un mes, eso toma tiempo, pero un día entienden que vives con ellos, y que no es por poco tiempo, un poco después le encontrarán ventajas a qué estés siempre en casa y un día sin que lo esperes van a pedirte que no te vayas.

Aunque existen malas experiencias y otras que simplemente se van a convertir en un recuerdo, mi caso es un testimonio, de que es posible que después de un año esos niños se conviertan en partes importantes de tu vida, puede que no los vuelvas a ver o a saber de ellos, pero harán parte de la persona que eres, los niños te transforman, te hacen mejor persona y te dan una visión diferente del mundo. En mi caso personal, espero que los niños que he cuidado como Au Pair (y de otras formas claro) lleguen a ser adultos increíbles, que tengan éxito y sean muy felices, y en un sentido un poco más idealista, que se acuerden un poquito de mí y de lo que pude haber aportado en sus vidas.