Los niños (Parte 2)

Continuando con la temática del blog anterior (https://aupair.art.blog/2019/11/15/los-ninos-parte-1/), hoy hablaremos de la importancia de crear una amistad e incluso una complicidad con los niños.

Es fundamental jugar con los niños, aprender sobre sus programas de televisión y juguetes favoritos, sobre que libros les gusta leer en la noche, si su pantalón favorito es azul o verde, como se llaman sus peluches, si les gusta el brócoli, pero no la berenjena, y cualquier detalle que para ellos sea importante. Crear una complicidad donde los niños tengan la confianza de contarte cosas que les molesten o les pongan tristes, incluso cosas que a veces no les digan a sus papás y que si tú ves pertinente les puedas transmitir, va a crear un lazo muy fuerte con ellos y va a hacer el trabajo más fácil.

Como también había dicho en un blog anterior, con respecto al tema del idioma (https://aupair.art.blog/2019/10/25/estudiar-frances/), los niños son la fuente de aprendizaje más grande que se puede tener en esta experiencia, pero no solo con el francés, en cultura, en comida, en tecnología, etc. Son una fuente inagotable de información, ellos también están aprendiendo, están descubriendo el mundo, a veces tienen las preguntas más locas y extrañas, pero que nos resuelven dudas que ni siquiera sabíamos que teníamos. Es muy divertido acompañarlos en ese proceso, equivocarse con ellos, probar cosas nuevas, maravillarse y retomar todas esas cosas que cuando crecemos se nos olvidan.

Yo hice calderos de bruja por lo menos dos veces a la semana durante meses, recogí caracoles, cargué palitos y piedras de todos lo tamaños en cada una de mis chaquetas y pantalones, he hecho cabañas imaginarias con sábanas y cojines, me he dejado pintar la cara, juego al balón, aunque sea la persona menos coordinada del planeta, conozco caricaturas en tres idiomas, ya casi tengo maestría en hacer aviones de papel y leo libros que a veces ni entiendo, pero me he disfrutado cada segundo de estas amistades.

Luego viene lo que pueden aprender de ti, y para mí hay dos maneras:

  1. La menos común es una modalidad de Au Pair dónde los padres piden a la niñera que “enseñe” a los niños su lengua materna, y lo pongo entre comillas porque no es darles un curso del idioma, sino hablarles todo el tiempo en esa lengua y de esta forma ellos van a aprender por asociación y créanme, se vuelven niños bilingües, aunque lleve algunos años y niñeras.
  2. Por otro lado, lo que sucede en la mayoría de los casos es que la Au Pair comparte pequeñas partes de su cultura y costumbres con la familia, y en especial con los niños (es una de las razones por las que el programa esta creado), y no imaginan lo especial que es escuchar una palabra en español (en mi caso), o que te pregunten por lo que te gusta y lo que hacías en casa, o que un día se sientan orgullosos de tenerte como niñera.

Ambas formas son satisfactorias y al final de tu tiempo con ellos te darás cuenta de todo en lo que has influido en sus vidas. Como niñeras tenemos una visión muy diferente de los niños a la que tienen sus padres, ellos ven responsabilidades, tienen un sentimiento de orgullo por formarlos y verlos convertirse en los adultos que lleguen a ser, pero mientras los cuidas, sabes que estarás con ellos por tiempo limitado y por eso te disfrutas algunos detalles que otras personas no, porque un día no los verás más.

Esta amistad no debe superar la relación de autoridad de la que hablamos la semana pasada, porque puede ser contraproducente, pero si debe ser muy fuerte, debes entender que no eres una niñera normal, no eres una persona que los verá algunos ratos a la semana, vives con ellos y harás parte de su vida diaria por lo que una sana convivencia y una amistad te van a ayudar a entenderlos, a escucharlos y a cuidarlos mejor.