Navidad y Año Nuevo

Para mí, es la época más difícil del año como Au Pair.

Toda mi vida navidad ha significado una sola cosa: familia, muchas veces ver a los familiares que solo puedes ver en esta época del año y disfrutar de las fiestas haciendo las preocupaciones a un lado.

Una familia promedio reunida en navidad en Colombia reúne entre 20 y 30 personas, muchas, como la mía podemos reunir casi 40 personas en un mismo lugar durante una noche al año. En Francia, por el contrario, una familia que logra reunir 15 personas en un mismo lugar considera que es una fiesta enorme y sí, comparten y se alegran de estar juntos, pero los franceses, y los europeos en general, tienen un defecto que en mi parecer es lo que menos me gusta de esta cultura y es, la falta de apego.

Es gracioso porque durante todo el último año, el apego me pareció un defecto nuestro, de nuestra cultura, y llegué a la conclusión que es la razón por la que emigrar se nos hace tan difícil, pero en esta época me siento muy afortunada de ser apegada a mi familia, porque si bien los extraño con cada pedazo de mi ser y me siento muy triste por no estar en estas fechas cerca de mi hogar, me hace muy feliz saber lo que he vivido, saber que mis navidades eran más que un día cualquiera, que eran prácticamente un mes de respirar amor y prosperidad, un mes de sentir que nada vale más que quienes te rodean, por más que no los veas en mucho tiempo siempre estarán ahí.

Cuando llegué, hace año y medio, tenía muy claro que la navidad siguiente (2018) no iría a mi casa, pero tenía también, muy firme en mi mente, la idea de que la navidad de este año yo estaría compartiendo la mesa con mi mamá y toda mi familia. En agosto, me di cuenta de que volver a casa por unas vacaciones cortas a menos que tengas ahorros o tu familia tenga el dinero para comprarte un pasaje, es prácticamente un imposible siendo Au Pair.

Siendo honesta, esto me derrumbó, pase un mes muy difícil haciéndome a la idea de que iba a pasar otra navidad sin volver a casa, sin dar todos los abrazos que tengo acumulados y sin sentir el calor de mi hogar.

No es fácil describir porque es tan importante la navidad, pero lo intentaré:

En Colombia, navidad empieza en noviembre, casi que podría decir que el 1 de noviembre cuando se quitan todas las decoraciones de Halloween hay personas colocando las de navidad, los comercios de todo tipo de visten de luces y el ambiente cambia, no sé cómo explicarlo pero huele a navidad, las personas cambian, se siente una emoción increíble, son las vacaciones escolares más largas del año entonces los niños están por todas partes, todo el mundo planea quien vendrá a casa o a dónde viajará y la felicidad brota del piso, y así hasta el fin de semana de reyes (aunque no celebremos esta fecha).

Combinamos tradiciones religiosas con historias de Santa Claus, inventamos fiestas extra, somos el único país en el mundo en hacer una fiesta cada día, durante nueve días, antes del día de navidad y por qué, no lo sé, comemos uvas en año nuevo, salimos a dar una vuelta con las maletas para viajar el siguiente año, ponemos lentejas en nuestros bolsos y mucho más; y lo disfrutamos cada segundo.

No quiero hablar mal de las navidades francesas, a su manera, los mercados, las luces y los eventos son muy lindos, pero aquí no he sentido la calidez que sentía en Colombia. Navidad, es para los niños, es mágica y llena de regalos para ellos, pero para los adultos es casi que una fecha más.

Nunca había valorado tanto todas estas cosas antes de emigrar, que poco valor le damos a las cosas cuando las damos por sentadas.

Mi consejo es: disfruta también de este tiempo en el país de acogida, ya sea que trabajes o tengas este tiempo libre trata de integrarte con las costumbres locales, puede que la tristeza te invada pero, piensa en todo lo que has logrado y qué tal vez es solo una navidad lejos por lograr un sueño a largo plazo.

Y un segundo consejo: Si estás en una gran ciudad, es posible que encuentres tiendas o supermercados dónde puedas comprar productos internacionales, en esta época yo he encontrado natilla y masa para buñuelos, además de otros productos, y eso ha cambiado mi ánimo, poder tener un poco de Colombia conmigo en estos momentos me reconforta.

Quiero dejarles un texto que encontré en internet hace un año y que me llegó al corazón (Siento no publicar el autor, pero lo desconozco):

«Sea muy moderno y todo lo que quiera, pero baile con la tía, no le haga el feo a la abuelita con la novena, ayúdele a la mamá a armar el arbolito y el pesebre, colabórele al papá, para revolver la natilla y a los tíos a cuadrar el bafle y a armar la lista de reproducción con chucuchucu y parranda… ¡Vea que después le faltan y le toca mamarse un vacío tenaz! ¡Enamórese perdidamente de la familia!»